¿Cómo afecta el Defecto del Tubo Neural?

Las consecuencias de esta malformación varían dependiendo de la zona en que esté localizado el daño, el grado de afectación de la médula espinal y las raíces nerviosas y si la rotura es completa o parcial. Los impulsos nerviosos no alcanzan su destino de una forma normal, provocando deficiencias musculares con parálisis y disminución de la movilidad, parestesias, mala circulación en las piernas y un riesgo aumentado de fractura ósea. Muchas personas quedan confinadas a una silla de ruedas y, con el tiempo, se desarrolla dislocación de la articulación de la cadera y problemas de alineación entre las piernas y espalda. Los DTN no sólo implican una disminución de la movilidad, sino que también afectan a muchas otras funciones corporales. Entre otras cosas, la funcionalidad nerviosa de la vejiga y del recto se altera en el 90% y 80%, respectivamente, de los niños con DTN.


Más del 80% de los niños con DTN desarrolla hidrocefalia, lo que significa que el líquido que se crea en el cerebro no puede circular con libertad. Este líquido permanece en las cavidades del cerebro y ejerce una presión sobre el cráneo blando del recién nacido, que se expande y provoca el crecimiento de la cabeza. Este problema puede tratarse quirúrgicamente, colocando una derivación que alivia la presión, que se construye utilizando un conducto fino con una válvula que regula la presión. Esta alteración congénita del cerebro y la presión que ejerce sobre este órgano a veces provocan el retraso de la pubertad y el descenso de las habilidades motoras finas, pero también determinados problemas cognitivos típicos, afectación de la memoria, problemas para entender las consecuencias y disminución de la iniciativa.