Para aquellos niños pequeños que no pueden vaciar sus vejigas de una manera normal, el SIL es un método alternativo suave. Con un poco de entrenamiento y paciencia, el SIL pronto pasa a formar parte de su vida cotidiana.
Es más fácil vaciar la vejiga si tu hijo está sentado que si está tumbado. Si tu hijo aún no ha aprendido a estar sentado, utiliza una almohada o un objeto similar para apoyar su espalda. En cuanto tu hijo pueda sentarse solo, puedes seguir el procedimiento de vaciamiento e incluso participar de manera más activa en el sondaje. Igual que enseñas a tu hijo a sujetar el cepillo de dientes, también puedes dejar que sujete la sonda mientras vacías su vejiga. De esta manera, puedes ir enseñándole a entender cómo el SIL formará parte de su rutina diaria de aseos.