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La sangre

Tu sangre está formada por plasma, glóbulos rojos (eritrocitos), glóbulos blancos (leucocitos) y plaquetas.

Plasma

Sangre

Más de la mitad de la sangre está formada por plasma: un líquido amarillo transparente que contiene principalmente agua. El plasma contiene proteínas y otras sustancias que hacen que la sangre se coagule cuando sufrimos una herida. 

Durante el viaje que realiza la sangre por el cuerpo, en la circulación, el plasma transporta los nutrientes que el cuerpo necesita y elimina todos los residuos de los que el cuerpo se quiere deshacer.

Glóbulos rojos o Eritrocitos

Existen millones de eritrocitos flotando en el plasma. Son los encargados de transportar el oxígeno desde los pulmones hasta todas las partes de tu cuerpo y de llevar de vuelta el dióxido de carbono hacia los pulmones, donde se exhala (aunque el plasma también transporte una pequeña cantidad de dióxido de carbono). Los eritrocitos nacen en la médula ósea y viven sólo unos meses, por lo que la médula ósea siempre está ocupada fabricando eritrocitos nuevos.

Glóbulos blancos o Leucocitos

Los leucocitos son los guardaespaldas del cuerpo. Cada vez que una bacteria peligrosa entra en el cuerpo los leucocitos corren a su encuentro, la rodean y la matan. Los leucocitos nuevos, que se están creando principalmente en la médula ósea, reemplazan a aquellos que mueren en la batalla.

Plaquetas

Las plaquetas están ahí para evitar que se pierda mucha sangre, por ejemplo cuando nos cortamos, produciendo la coagulación de la sangre. Se acumulan en la herida, se unen a determinadas sustancias del plasma y forman una capa que sella la herida. Esta capa se seca y se forma una costra, que fomra la cicatriz. Bajo esta costra tu piel se cura y después de un tiempo la costra cae.